Presa
de mi silencio, me
ataba del desaliento
y
vagaba por el mundo, sin
luz, sin rumbo,
siendo
presa de mi lamento.
Un
día cualquiera, era jueves,
y
lo mejor de mi vida acudió a mi,
todo
lo que a mi sino pude pedir,
ante
mi ojos tuve, sin querer.
Y
entraste en mi vida, mi
chica preferida,
acariciando
mi alma vacía,
volviendo
la felicidad, calmando
mi afonía,
volcando
mi esperanza en
tu mágica sonrisa.
Quédate
conmigo,
no
escondas tus sentimientos.
Sólo
busco tu alegría, que
mis manos den sustento,
y
que caminemos juntas, como
tú quieras hacerlo.
No
más dolor, ni mentira, ni silencio,
siente
el amor que rige hoy mis actos,
pues
mi corazón se siente contento,
si
alcanza tu alegría y encuentra tu descanso.
No
quisiera incomodar ni perderme en el intento,
busco
serte más cercana, demostrarte lo que siento,
que
no cambien tus palabras, que sonrías con mis gestos.
Me
encantas Vaini, eres la razón de mi sosiego,
por
ti venzo barreras de miedo y desconcierto,
y
sé que día a día es mas cierto lo que siento,
¿me
acompañas de la mano a pasear por este sueño?
